El triste lado oscuro del coaching

carlesmarcos Artículos 2 Comentarios

Últimamente escucho cada vez más la proliferación de pseudoterapias que te prometen curar lo que te cuesta curar. Siempre he pensado que no es la flecha en sí, sino que depende del indio que la tire. Si a alguien le va bien, yo no soy quién para decir que esa terapia no funciona. Mi hartazgo viene por la publicidad que se hace en algunos casos y que invita a pensar a esa persona baja emocionalmente a que lo suyo se soluciona en un pim pam, y si no es así, es que no pusiste todo lo que hay poner para solucionar lo tuyo. ¡Vamos que la culpa es tuya! Creo que el coaching tiene el riesgo de convertirse tristemente en una pseudoterapia a ojos de los demás por la mala praxis de algunos. ¡Si! Al paso que llevamos, el coaching morirá de éxito. No hay día que no vea nuevos cursos de coaching en alguna especialidad (la palabra ha de ser llamativa aunque el significado no lo entienda ni el que la inventó). ¡La cosa es simple! Cuando quieras vender tus servicios de coaching, basta que le añadas algún término que puede ser por ejemplo, neuro, energía, holístico, quiro,bio..etc. Si encima lo pones en inglés ya es la “releche” a la hora de ser híper a la vez que mega llamativo. Si me apuráis  y para que aún quede mejor podéis poner que vuestro coaching  lo estudiásteis en Wisconsin y que el ponente fue John Michael Forester (¡Me lo he inventado pero parece que es de los Forester de toda la vida). ¡Cuántas veces he pensado que si en lugar de Carles Marcos, lo tradujese y me llamase Karl Marx o algo parecido, lo que vendería…o no!

¡Si! Definitivamente reconozco que me pongo malo, y la cosa empeora cuando lees esas propagandas de vende humos que insisten en ¡que te cambiará la vida!  y ¡qué si quieres puedes! (Díselo a un depresivo). Aún recuerdo cuando me apunté a aquel máster de coaching hace varios años con la intención de saber de qué iba esto. En aquel tiempo trabajaba (ya los sabéis…en un centro de menores  con chavales) y fue un día que salía del centro algo estresado. Recuerdo que mi primera sorpresa fue ver que quien se había apuntado al curso, prácticamente nadie era del mundo que me imaginaba que serían, psicólogos, pedagogos, maestros…etc. El curso, he de reconocer que me encantó y descubrí una gran herramienta de comunicación pero que se había hecho profesión y que para estudiarlo no hacía falta saber de psicología.  ¡Bienvenid@s!. Con el paso del tiempo creo que hay algo que falla y que se nos va de las manos. El coaching no es una profesión regularizada, vamos que no hay un colegio de coaches oficial, por lo que salen coaches por debajo de las piedras por haber estudiado un cursillo de coaching en “neurociencia espacial a la vez que emocional”. ¡Uff! Qué pereza!Creo que en algunos casos, no en todos, hay gente que se aprovecha de esa sociedad en crisis donde la gente está cada vez más necesitada emocionalmente.

Siempre me ha parecido curioso algunas diferencias que hacen algunos “colegios o asociaciones” para separar psicología del coaching, para sentirse diferente. Muchas de las diferencias venden muy bien, pero plantean dudas muy razonables. Veamos algunas

-En el Coaching el cliente es el que decide su propio camino y no se le dice al cliente lo que tiene que hacer. (¡Hombre! eso depende de si el psicólogo es más o menos directivo.)

-En el Coaching no se busca en el pasado y sólo se centra en el futuro. (¡Vamos que en el coaching no te van a preguntar por lo que pasó en el transcurso de la última semana, y todos los psicólogos del mundo mundial se recrean en tu infancia y no te hablan del mañana!)

-Un psicólogo extraerá lo negativo mientras que el coach sacará lo positivo (que chungos son estos psicólogos) o por no decir aquello de que la terapia durará años y el coaching en un mes estás listo. (Tonto el último)

He de decir que conozco a coaches, amigos míos, muy buenos pero que muy buenos. ¡Ay! Pero flaco favor hacen otros que dicen serlo. En el siglo XXI, siglo cada vez de aparentar lo que uno no es, y con la que está cayendo, uno prefiere hacer un proceso de coaching porque es lo más “fashion” del mundo mundial y es de personas guapis, en lugar de ir a un psicólogo si tienes algún problema que en el fondo viene del hardware personal que te impide avanzar. ¡Y ahí está el problema! Obviando a todos esos coaches buenos, y muy buenos que conozco, te encuentras con personas que por mantener al cliente aferrado a ti hacen una mala praxis desde su desconocimiento del ámbito de la psicología, y sin saber quizás que están tratando con una persona que tiene una depresión o una ansiedad muy avanzada. ¡Lo siento, me produce tristeza!

A todo esto, yo reconozco que soy un mal coach. Lo siento, yo no me puedo quedar simplemente con la pregunta y la escucha, me gusta (en catalán hay una palabra que me encanta que es “sacsejar”) remover, gritar, motivar, dudar y también en algunos casos, dar consejos para que vayan por un determinado camino (aún sabiendo que a lo mejor no es el correcto) pero que de eso sacarán un aprendizaje muy válido, y en el fondo me gusta utilizar la unión de la psicología con el coaching.

Pero aún así, sigo pensando que ya me gustaría ser un buen coach que tiene ese don  de ayudar a plantearse un objetivo, saber escuchar y preguntar y respetar su profesión, como los buenos amigos que tengo que son buenos, buenísimos en el arte del coaching.

¡Si tuviese que elegir un coach, me gustaría que fuese como este!

¡Os deseo un feliz día! ¡Nos vemos en facebook, Twitter o en Linkedin…!!! Y si queréis likear, retweetear y sharear, ¡no lo dudéis…! ¡yo agradecido!

Foto de Pixabay. Jay Mantri

Comentarios 2

  1. Me ha encantado tu publicación; pero no estoy de acuerdo contigo, no creo que no seas un buen coach; a mí también me parece que lo de “sacsejar”, es un buen método, como vía para mostrar una mejor predisposición al trabajo, o para poner el foco en lo que sentimos o en nuestras emociones;

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